A veces pienso que la vida en la tierra es bien curiosa. Pienso que quizá ponen tantas opciones y un abanico tan grande de posibilidades por si nos perdemos por mucho tiempo, saber que nos podemos aferrar a algo sólido y “seguro” aunque sea temporalmente, pero que nos ayuda a avanzar un poco más mientras seguimos en nuestra búsqueda, en la búsqueda y descubrimiento de nosotros mismos. Y que todas las opciones que hay en la tierra sirven también para todos aquellos que quizá nunca se encuentren a sí mismos en esta vida, pero que sin embargo, habrá que seguir viviendo para ir explorando y descubriendo los grandes misterios que se hallan en nuestro interior.

Lo importante es descubrir tu tesoro, tu gran tesoro. Tú mismo. Es lo más grande. Y lo más importante, sin duda.

Tu alma tiene muchas maneras de llevarte de la mano, caminando por el sendero de todo aquello que es necesario que vivas y descubras, para tu aprendizaje, para tu evolución y para que vayas abriéndote paso en la vida, en tu vida, en dirección hacia tu verdadero destino. Aunque eso conlleve a veces equivocarte (o creer que te has equivocado, que has perdido el tiempo, o quizá que te fustigues por no haber acertado en tu elección). Nunca el alma se equivoca, nunca el tiempo es perdido, siempre estuviste acertado y siempre hiciste lo perfecto. Aún cuando sientas que te equivocaste. Repito, que el alma sabe muy bien hacia donde se dirige y hay momentos en que esas noches llamadas «noches oscuras del alma», te sirven precisamente para que aprendas a ver y distinguir en la oscuridad y para que empieces a observar desde esa penumbra todo aquello que necesita ser visto, aunque sea oscuro y te de miedo, porque cuando lo pones enfrente de ti y lo miras cara a cara, te das cuenta de que es mucho menos de lo que pensabas y tan solo por el hecho de haber dado el paso con coraje y valentía hacia esa parte oscura de ti, hace que pierda fuerza, densidad y se desvanezca como el humo de una manera natural y más fácil de lo que jamás pensaste.

La paz que reinará después en ti, la armonía que respirará todo tu ser, la inteligencia superior que habrás desarrollado y activado en ti, te llevará a desear únicamente SER.

Montserrat Fernández Romera